Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Este libro, si no el mejor, es de los mejores que he leído. Quizás por ello no me limite a transcribir únicamente este capítulo, puede que en otro momento haga lo propio con algunas de las míticas conversaciones, de gran contenido, que el protagonista,...
Entender, al menos entender, no ya respetar, que debería darse por descontado. Y sí, digo entender, porque yo entiendo que tu forma de ser te lleve a actuar de una determinada forma, diferente a la mía, y a que tu carácter, tu personalidad, te lleve a...
Ortónimo, heterónimo, pseudónimo. El pseudónimo atiende a la forma; ortónimo y heterónimo, en cambio, son más profundos, pues vienen referidos a la personalidad del autor. Como decimos, el pseudónimo se reduce a un nombre falso con el que uno, normalmente...
Pequeña bomba de insatisfacción ¿cuántas veces me has explotado, tornado, Hirosima y tifón, en las manos? Y aunque le he pillado el truco a tu mundo aún a día de hoy cuando siento que todo lo cubro me aburro y me cuelas un gol. De cero a cien en 2,5 del...
Se abrió la herida que puse a secar al sol vuelve a sangrar Ya ves los sueños no mienten y ayer volví a soñar con usted No podíamos salir siempre victoriosos apostar por el vacío es sabio y peligroso un descuido en la estrategia de defensa y se destensa...
Acaso era un pequeño y solitario estanque de gélidas y superficiales aguas mansas, pero un estanque cuyas profundidades entrañaban otras de cálido contenido. Calidez la de este estanque que exigía para saber de su existencia el sumergirse en él, bucear...
“Si reflexionaba un poco y tras esto me miraba a mí mismo, hacia dentro, me daba vergüenza de mí mismo. Había tenido una actitud pueril e infantil, absurda, de debilidad. Y no, no podía consentirlo, empezando por mí mismo, por mi orgullo, por mi estima,...
Es curioso, el otro día me dio por leer algo de Kant y resulta que, como ya dije en mi artículo de presentación, el momento más propicio para elucubrar no es otro que en la oscuridad de la noche, al menos es lo que infiero de una frase de este gran filósofo...
Retumbaba persistentemente por mi cabeza aquella canción, aquella canción con sabor veraniego, que me inspiraba a un día perdido de entre los tantos días despreocupados de las vacaciones de verano. Con el suave y arrullador sonido del oleaje de fondo,...
Es de madrugada; la calle completamente desierta. Silencio sepulcral. No pasa ningún coche. Paseo por el asfalto, con las manos en los bolsillos, la cabeza en alto, mirando al oscuro cielo estrellado de esta refrescante noche, no fría, refrescante. Respiro...
La vida es como una lluvia permanente, y sus gotas, que se precipitan al suelo y lo humedecen para luego secarse y evaporarse, quedando en el olvido, son los acontecimientos que van y vienen. Esas gotas, a menudo, nos resbalan, no permean, deslizándose...
...Y no volver a ver más un día con anteojeras, como algo rígido o previamente marcado por un patrón, sino como un cielo abierto, que se abre, que se extiende y ofrece nuevas posibilidades a cada paso que se abre; como algo nuevo, fresco y vigoroso, no...
Deambulo otra noche más mientras pienso en ti, Luna mía, para contemplarte fielmente, como hago todas las noches. Lo cierto es que tú no eres de nadie,en todo caso eres de ti misma, pero yo tuyo, sólo tuyo. ¡Somos tan diferentes! Yo soy un solitario gato...
No voy a ser yo, ni muchos menos, quien defienda el engaño, la mentira, en definitiva, la total carencia de principios y valores, ¡Dios me libre! Ahora bien, tampoco seré yo quien repudie la doblez y el disimulo, pues, como digo, no reprobaré, salvo que...
Impotente y sin ánimo, fue la gota que colmó el vaso, o mejor dicho, la lágrima que colmó mi alma. Si esa esperanza, si ese único y ficticio pilar era el que sostenía e iluminaba toda mi vida...Si esa esperanza era la razón por la que, sin saberlo, seguía...
Una palabra, vida, y otras tantas con la que tratamos de delimitar su contorno: un qué, un por qué, un para qué y un cómo. El primero, el "qué", obviamente, lo descartamos a la hora de profundizar. El "qué", "qué es la vida", sabemos lo que es perfectamente,...
Una ensordecedora barahúnda de voces; humo flotando permanentemente por la sórdida y apretada estancia, de paredes cochambrosas; ceniceros repletos de cigarrillos apretados y retorcidos, algunas esporádicas carcajadas estridentes y chabacanas de alguna...
Tras los truenos, la calma tras la pena, la alegría todo pasa, mañana sera otro día. Lo llevaste hasta el final y aunque no lo has conseguido, déjalo ya ya no tiene sentido tanta noche en blanco tanta vida en vela todos los intentos tirados por tierra....
...dormir, dormir...mejor soñar, soñar durmiendo. Con el soñar le entran a uno ganas de vivir; con el vivir, paradójicamente, ganas de morir. Pero sin vivir no hay soñar, sin soñar no hay ganas de vivir y sin ganas de vivir...¿acaso no hay verdadera vida...
Dentro de mí, como recorriéndome y espabilándome el alma, me asalta un anhelo, un anhelo que me lleva a cumplir ese afán, ese afán de inmortalidad, de no querer morir. Y no sabría decir si mi deseo a no morir se debe únicamente al hecho de que no concibo...
Mientras paseaba solo, sólo consigo mismo, solo, parecía que más que pasear por la húmeda calle sobre la que llovía paseaba por sus tormentosos sentimientos: "¿Por qué él y no yo? ¿O por qué ella y no otra? Por qué… por qué… Me corroe por dentro un venenoso...
Pintar y perderse entre las pinceladas, pintar y quedarse la mente en blanco, como aquella nube por terminar, aún húmeda sobre el lienzo. Estás tú solo contigo mismo, como creador, delante de tu obra, que nace y evoluciona, pero nunca muere; entonces...
Como un gris girasol, como un marchito y cabizbajo girasol que durante largo tiempo ha estado sin luz, sin vida, en un frío y desdichado letargo. Pero que de improviso, despertando del letargo, se ve alumbrado por la luz que se filtra por entre los resquicios...
Allí, en aquella plaza, en verano, por la noche, sentado en aquella romántica y animosa terraza, iluminada ésta por las mortecinas luces de las farolas, que dotaban a la terraza de una atmósfera acogedora, íntima. Refrescaba. Arriba brillaban las estrellas...
Nunca descarto ni quiero descartar la posibilidad de que aún, en algún lugar no necesariamente recóndito, exista algún lobo solitario que se rija por sus propias reglas; individuos que viven dentro de los márgenes de la sociedad pero al margen de ella....