Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Aquel angosto tugurio, de aire viciado, estaba sumergido en una espesa oscuridad, también estaba repleto de humedades, así como de una mugre que se hacinaba con mayor ahínco en las esquinas. Cada cierto tiempo podía escucharse el leve chillido de alguna...
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