Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Dentro de mí, como recorriéndome y espabilándome el alma, me asalta un anhelo, un anhelo que me lleva a cumplir ese afán, ese afán de inmortalidad, de no querer morir. Y no sabría decir si mi deseo a no morir se debe únicamente al hecho de que no concibo otra cosa que no sea vivir, o si es el amor, y una vez vivido éste, lo que hace que desee ser eterno, pero eterno para amar eternamente, inmortal para estar siempre amando...
Y ese impulso, ese anehlo que embargaba mi ánimo, y que en el fondo embargaba mi ánima, no quería hacer otra cosa que lograr el fundirme en ella, que nuestro amor, el de uno y otro, se fundieran y confundieran,que, en definitiva, nuestro amor acabara por conseguir que de dos, de dos corazones solitarios, pasáramos a ser un único corazón, y de uno, a ser tres corazones unidos en armonía, tres corazones con aspiraciones a ser eternos.
Así, fruto de nuestro amor, germinaría un nuevo y bisoño corazoncito, un corazoncito que comienza a latir y que despierta a la vida. Nuestro amor, el de ella y mío, es una alianza, una alianza con el que pretendemos alcanzar un mismo fin que no es otro que el de vivir eternamente al amor, porque morir morimos a la vida, pero no por ello morimos al amor. ¿Qué quiero decir con esto?
Cuidándole a él, al fruto de nuestra alianza de sed de eternidad, no sólo cuido a lo propio que de sí tiene ese pequeño corazoncito, sino que cuidando de él, cuido lo que de mí en él hay; cuidándo de él, cuido de ella, de mi compañera de viaje; cuidando de él, cuido de los que me cuidaron, así como a los que cuidaron a los que me cuidaron...
Si consigo cuidar de él y educarlo bajo el amor que a ella y a mí nos une, él acabará finalmente por tomar su camino, por seguir su propio camino...pero aunque suyo, también mío... Si se decide por un determinado camino y durante éste se encuentra con su ansia de eternidad, con su ansia de amar -que subyacen ambos en lo más propio de su alma-, si cumple luego él con su ansia de eternidad, con su ansia de amar, y consigue de esta forma dar fruto junto con su compañera de viaje a un nuevo ser...cuidando con ella de su hijo, no sólo cuida de su hijo, no sólo cuida de él y de su compañera, sino de mi querida y amada compañera de viaje, y también, cuidando mi fruto a su fruto de amor, cuida de mí, prolongando, dentro de él, mi vida, mi vida junto a ella.