Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Y en una noche cualquiera,
más solteras que Robinson.
Acariciando mi pena,
cómo quisiera hacerte el amor...
Y una piel blanda se tensa;
de fondo el ruido del ascensor.
Ya sabes de qué manera,
mando a la mierda mi autocontrol.
Mientras todo se acelera,
y el sapo saca la lengua...
Y sin princesa que besar.
Y sin poderlo remediar.
Y sin princesa que besar, ay ay ay ay...
En una noche cualquiera.
Y en una noche cualquiera,
un cigarrito y una canción.
Mientras espero que vuelva,
el rayo de la inspiración.
Por más que espero no llega
dandóle a la manivela.
Y sin princesa que besar.
Y sin poderlo remediar.
Y sin princesa que besar, ay ay ay ay...
Todo mojado, todo por ahí tirado.
Me hago a mí mismo una foto.
Poco, poco, poco voy a durar...
Empieza a volverme loco.
Mientras todo se acelera,
y ya no hay quien lo detenga...
Y sin princesa que besar.
Y sin poderlo remediar.
Y sin princesa que besar, ay ay ay ay...