Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
-Oye, una pregunta: eres cristiano, ¿verdad?
-No.
-¿Y por qué tienes un crucifijo en tu apartamento?
-Es una forma de meditación.
-¿Cómo dices?
-Contemplo el momento del huerto, la idea de permitir tu propia crucifixión.
-Pero no eres cristiano y...¿en qué crees?
-Creo que no se debe hablar de esta mierda en el trabajo.
-Espera, espera...llevamos juntos tres meses y..y no te he sacado nada, y hoy... ¿de, de qué hablamos, ahora? Sé amable, ¿vale? No pretendo convertirte.
-Se me podría considerar un realista, pero en términos filosóficos soy lo que se llama un pesimista.
-Ah, vale, ¿y qué significa eso?
-Que soy malo en las fiestas.
-Digamos, que no eres un primor fuera de ellas...
-Creo que la conciencia humana es un trágico error de la evolución, nos volvimos demasiado conscientes de nosostros mismos; la naturaleza creó un aspecto de la naturaleza alejado de sí misma, una criatura que no debería existir según las leyes naturales.
-¡Pero eso suena...horroroso, joder, Rust!
-Somos cosas que se obsesionan con la ilusión de tener un yo. Un acrecentamiento de experiencia, sensorial y sentimientos, programada con la seguridad de que cada uno es alguien en especial, cuando en realidad nadie es nadie.
-Oye, yo no iría por ahí diciendo esas paridas, la gente de aquí no piensa así; yo no pienso así.
-Lo único honroso que puede hacer nuestra especie es negar la programación, dejar de reproducirse; ir de la mano hacia la extinción. Una última medianoche, hermanos y hermanas rechazando la injusticia...
-Oh...y, ¿qué te hace levantarte por las mañanas?
-Me convezo de que doy testimonio, pero la auténtica respuesta es que ésa es mi programación. Y me falta el coraje para suicidarme...
-Veo que he tenido mucha suerte de conocerte mejor hoy. En tres meses no te he oído una palabra y...
-Has preguntado.
-Sí, y ahora te suplico que cierres la puta boca.