Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
El fuego interno del odio
corroe al alma desdichada
que por dentro se consume
mientras finge cosa sana
Imagina y se tortura
con su figura deseada
y se siente y se rotura
lo más profundo de su alma
Son sus ojos los puñales
los ayudantes del dolor
corazón con sangre a mares
de amarga y triste desazón