Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Por aquel cálido destello
Por aquel ardiente Sol
Me derrito por entero
Con mi esclavo corazón
Son el sabor de tus labios
los efluvios de tu pelo
mis prohibidos pecados
y soñarlos mi consuelo