Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
"TULA: Y es lo que nos manda Dios a este mundo , a alegrar a los demás.
CARIDAD: Pero para alegrar a los demás hay que estar alegre una...
TULA: o no...
CARIDAD: ¿Cómo no?
TULA: Nada alegra más que un rayo de sol, sobre todo si da sobre la verdura del follaje de un árbol, y el rayo de sol no está ni alegre ni triste, y quién sabe..., acaso su propio fuego le consume...El rayo de sol alegra porque está limpio; todo lo limpio alegra...Y esa pobre Manolita debe alegrarte, porque a limpia...
CARIDAD: ¡Sí, eso sí! Y luego esos ojos que tiene, que parecen...
TULA: Parecen dos estanques quietos entre la verdura...Los he mirado muchas veces desde cerca. Y no sé de dónde ha sacado esos ojos..."