Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Solo. Si acaso, acompañado en la soledad. Presencia de cuerpos, ausencia de almas. Como una estrella que respecto a otras tantas, de noche, vistas desde abajo, desde la tierra, están próximas unas de otras, pero estando, realmente, a millones, a millones de años luz. Similar, algo similar es lo que le pasa a uno: hay cuerpos, hay almas, te acompañan cuerpos, pero no te acompañan almas; eso te pasa, pérdida alma solitaria.