Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Tras salir de clase, se fue a buscar a Victoria al habitual punto de reunión mientras engullía vorazmente su habitual tentempié de mediodía y con el que, como solía decir, “me tengo en pie, de ahí, digo yo, lo de tentempié: tente-en-pie.
Se dirigían hacia la cafetería de la universidad, donde Antonio permanecería esperando la llegada de ambos.
Nada más entrar en la cafetería, Falco inhaló con gozo toda una amalgama de olores que no hicieron otra cosa más que motivar la segregación de más jugo gástrico.
-¡Qué hambre!-exclamó Falco con los ojos cerrados, azuzando el olfato.
-¡Qué hombre!-repuso Victoria, incrédula.
En esto, León, riéndose, y una vez sentado los otros dos, preguntó:
-Entonces… ¿qué hay, más hombre que hambre, o más hambre que hombre?
-Pues…yo diría –decía Victoria burlonamente- que hay un hombre con mucha hambre.
-Por lo que hay más hambre que hombre… -dijo León mirando a Falco con toda intención, esperando una respuesta de éste-.
-Yo sólo sé -dijo ahora Falco pícaramente, a modo de revancha,- que aquí hay una mujer con mucha hambre de hombre…
-¡Madre mía!, ¡cómo se pone la cosa! -gritó León, caldeando el ambiente-.
-Desde luego -contraataca ahora Victoria con cierto retintín- que hambre de un hombre con mucha hambre no tengo…
Y en este momento de máxima tensión en el que se fundían y confundían el enojo con lo jocoso, se presenta un camarero en la mesa:
-¡Hola! ¿Qué queréis?
-Eeeh…Yo un zumo de naranja y…uno, uno de éstos -dice León señalándole una imagen del menú-.
-Yo sólo un zumo de naranja…-responde Victoria.
-Yo nada, gracias; no tengo mucha hambre-dice Falco recalcando la última palabra-.