Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Nunca descarto ni quiero descartar la posibilidad de que aún, en algún lugar no necesariamente recóndito, exista algún lobo solitario que se rija por sus propias reglas; individuos que viven dentro de los márgenes de la sociedad pero al margen de ella....
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