Lo definiría como me definiría a mí mismo, pues aquí me vuelco yo, y aunque no por entero, sí queda mi impronta. Yo desde luego no me considero algo estático, algo que se encuentra anclado en unos estereotipos opresores, sino dinámico, en continua formación ¿Cómo me definiría entonces? como indefinido. Pues yo no me hago a mí mismo prisionero, cautivo en el habitáculo de las palabras, sino que son ellas mis compañeras, las confidentes terapéuticas de mi alma.
Ortónimo, heterónimo, pseudónimo. El pseudónimo atiende a la forma; ortónimo y heterónimo, en cambio, son más profundos, pues vienen referidos a la personalidad del autor. Como decimos, el pseudónimo se reduce a un nombre falso con el que uno, normalmente...
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